Cuando necesitas 5 minutos!

Hace unos días me pasó algo con Omar, el más pequeño de mis hijos, que me hizo recordar que a veces es mejor alejarnos un poco para ver todo más claro y tal vez, que se solucionen las cosas. Sólo tal vez. Quizá no se solucionen mágicamente, pero definitivamente 5 minutos te pueden dar tiempo para pensar, reflexionar, respirar y probar algo diferente.

Sobre todo con niños pequeños es muy fácil engancharnos en sus berrinches y perder la perspectiva. Lo que pasó con Omar (2 años), fue que le pedí que fuera por un suéter porque quería ir a jugar afuera y hacía frío. Cosa extraña, subió por el suéter a su cuarto sin tener que insistir demasiado. Y digo que fue extraño, porque por lo general es medio flojín (es el más chiquito, el bebé! ja) y casi siempre quiere que lo cargue o que yo haga las cosas por él. El caso es que regresó con un suéter que no le queda! Y el drama empezó al decirle que no se lo podía poner porque no le quedaba. Claro que había reconocido su esfuerzo de ir por él, pero no se lo podía poner, no le cabía! Y ni siquiera lo estaba mandando de regreso por otro, yo iba a ir por otro suéter. Pero el quería ESE, precisamente ese suéter que no le quedaba!

Me agache, poniéndome a su altura, para explicarle la situación. Lo cargué. Lo abracé. Lo quise mandar a “pensar”. Nada solucionaba el mega berrinche! Lloraba y gritaba que quería ponerse el mini suéter azul. A punto de explotar, lo senté en el sillón y le dije que iba por una chamarra. Subí, agarré lo que le iba a poner y me puse a dar vueltas sin querer bajar, cuando de pronto … Silencio! Ya no lloraba. No tardó demasiado, serían unos 2 minutos de llanto, muy largos, después de que lo dejé abajo. Era todo! Necesitábamos distancia para pensar, para desengancharnos.

Cuando bajé, le puse la chamarra, hicimos las paces y le expliqué lo que yo pensaba que había pasado. Me dijo que si otro día podía ponerle el suéter azúl :s. Le dije que otro día lo intentaría, cuando no tuviera tantas camisas debajo. Nos abrazamos y se salió a jugar.

Moraleja. Después de intentarlo todo para tranquilizar a tu hijo y antes de EXPLOTAR, aléjate, no mucho tiempo, ni demasiado lejos. Sólo 5 minutos. Respira, cálmate! No permitas que su problema se vuelva tuyo. Y regresa para volver a intentarlo todo, otra vez, pero más tranquila.

Feliz 2014!

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