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Cambios Saludables

Hola! Hace unos días que pienso en esto, porque a veces doy por hecho que todas las personas a mi alrededor van al mismo ritmo en la búsqueda de un estilo de vida un poco más saludable que el que solía tener. Pero es más bien un error provocado por la inercia del movimiento de todos los días y no fijarme a veces en los detalles. O pensar que todos a mi alrededor saben exactamente cual es mi proceso, por dónde va mi búsqueda, pero lo cierto es que en realidad no hablo mucho de eso en todas partes, por no meterme en camisa de once varas. Sin duda alguna, siempre me ha quedado claro que hablar sobre alimentación saludable o de la educación que le doy a mis hijos es como hablar de política o religión, quizá más comprometedor.

Pero aquí es diferente. Aquí es como un refugio, en donde puedo decir exactamente lo que opino, como por ejemplo del Glutamato Monosódico. Claro que cuido mis palabras, no quiero ofender a nadie, ni mucho menos escribir sólo quejas o cosas negativas. Más bien, el enfoque es hacia lo positivo. Trato de escribir las buenas cosas, aunque a veces, muy pocas, siento necesario compartir sucesos no tan agradables como el de La Pila en la Nariz, porque pienso que a alguien le podría servir lo que aprendí.

En fin. El caso es que hace poco tiempo, en una reunión, de pronto se tocó el tema de los jugos Ades. Gracias a Dios, la plática era acerca de que NO eran tan buenos para los niños. Si no saben porqué, en resumen, es porque la soya no es lo que pensábamos, y porque para que no tengan tanta azúcar, y sigan estando tan dulces, les agregan sucralosa y acesulfame k. No sé si aún sigan estos ingredientes en la etiqueta, la verdad es que tengo años de no tener uno en mis manos. Pero no quiero extenderme en el tema de los juguitos famosos. A lo que voy, es que definitivamente, a cada quien nos llega la información en diferente momento, y cada quien la tomamos de diferentes formas. Habrá quienes hacen caso omiso a las alertas, o quienes de plano NO estén dispuestos a cambiar ciertas cosas o quienes se toman muy en serio el tema. Yo me incluyo en los tres escenarios, en diferentes etapas de mi vida, con diferentes cosas.

Y bueno, si estás empezando con los cambios saludables, te quiero compartir más o menos cómo empecé yo y por donde voy. Así es que haré una lista ;). La intención es tan sólo compartir, como ya lo decía. No quiere decir que así sea la forma en la que se deben de hacer los cambios. No me considero la chica súper saludable, ni mucho menos alguien que le pueda decir a otra persona cómo debe llevar su vida ni qué o cómo comer. Más bien me rijo por lo que escribió alguna vez Viktor Frankl  “Nadie puede juzgar, nadie, a menos que con toda honestidad pueda contestar que en una situación similar no hubiera hecho lo mismo”. O sea, que no me atrevería a juzgar la vida de nadie porque no he estado en sus zapatos. Sin embargo, puede resultar entretenido saber cómo se las ha arreglado alguien más (o sea yo), para intentar vivir de manera un tanto más saludable. Y si algo de lo que he aprendido y aplicado le sirviera a tan sólo una persona además de mí, me daría por bien servida.

Va la lista:

1. Rodearme de personas que pensaran que la buena alimentación es importante. (El Club de la Alimentación en la Escuela de mis Hijos)

2. Escuchar. Abrirme a nuevas ideas, y no quedarme esperando la siguiente receta para “apagar” los síntomas de la alergia de uno de mis hijos.

3. Seguí mis instintos. Sin dejar de llevar a mi hijo con el pediatra, experimenté quitándole la leche de vaca, que se asomaba como posible causa de su recurrente enfermedad. Resultó que la alergia desapareció y nunca más ha tenido que volver a tomar clarityne o someterse a nebulizaciones por la alergia. Gracias a Dios. Después de algunos años ya volvió a tomar leche y ya no pasa nada. De preferencia trato de comprar orgánica, pero cuando no hay orgánica y toma de otra, tampoco ha vuelto a pasar nada. Aclaro que no lo dejé de llevar con el doctor, porque no estoy peleada con los médicos. Al contrario, tengo un gran respeto por su profesión y por los años de estudio. Y aunque ya no se enferman tanto mis hijos, cuando se ha necesitado, sin vacilar corremos al pediatra.

4. Manos a la Obra. Después de ir a pláticas con expertos que llevaban las mamás del Club de la Alimentación, empecé a implementar pequeños cambios en mi casa. Me emocioné tanto con el tema que me volví parte del staff del Club. Sabía que tenía que ayudar a más personas como me habían ayudado a mí. Así empezó la historia, después empecé a escribir aquí, estudié para convertirme en chef …

5. Pequeños Cambios.

– Agregar por lo menos una fruta diaria a la alimentación de mis hijos. Me pareció que el snack de la tarde era buena hora. Así es que todas las tardes empecé a darles un poco de fruta, hasta que las frutas se volvieron indispensables en la lista del súper y se dejaron de echar a perder en el refrigerador. Ya casi no hay snacks por la tarde, pero las frutas siguen apareciendo todos los días, ya sea en el desayuno, a media mañana o en la tarde si se da el caso. Picadas, en smoothies, en la ensalada, en postres.

–  Agregar más verduras. A los mismos platillos que preparaba, les empecé a añadir más verduras. Ahora, ya no hay huevo sin tomate o carne sin papas, calabacita, zanahoria, cebolla, pimiento, champiñones, chayote, etc, etc, quesadillas sin lechuga, tomate, aguacate y cualquier cosa que nos encontremos en el refrigerador. Después empecé a experimentar con nuevos platillos con puras verduras, y más combinaciones ;).

– Eliminar. Lucho por usar los menos productos procesados posibles. Trato de consumir productos naturales sin empaques lo más que se puede. Y si hay algún empaque de por medio, leo muy bien las etiquetas, tratando de descartar ingredientes desconocidos, difíciles de pronunciar o sospechosos.

– Primero me estresé y después me relajé. Al principio, tanta información me estresó un poco y veía todo con malos ojos. Pero al ver que mis opciones de alimentos se reducían casi a cero y darme cuenta de que en realidad yo no podía sembrar todo lo que comemos, decidí relajarme un poco. Sigo sembrando porque me gusta, y claro que prefiero mis fresas, pimientos, cilantro, albahaca, duraznos, uvas y todo lo que sale de mi patio a lo que se ofrece en las tiendas. Pero, ya no me frustra no poder sacar toditos los ingredientes del menú de la semana de mi propio jardín. Así como tampoco alucino con los pesticidas que probablemente me esté comiendo junto con la manzana que compré. Soy consiente y trato de elegir lo mejor que puedo, pero también tengo lo pies sobre la tierra y sé que no puedo conseguir todo orgánico, de libre pastoreo, local. Sin embargo, prefiero lo orgánico, de libre pastoreo y local cuando está disponible y me alcanza el presupuesto. No me importa gastarme unos pesos más, si me alcanza, pero a veces de plano no completo y ya no lloro, jaja. (Leer más -> “Convierte una Pizza Ordinaria en una Pizza Extraordinaria”

Hago mi propio desodorante.

– No tomo refrescos. Tomo agua natural mayormente y aguas de jamaica, limón o frutas, ocasionalmente. Tés, y debo admitirlo, me encanta el café con leche. Es de la única forma que tomo un poquito de leche.

– El Plato del Bien Comer. Este es mi guía para preparar las comidas. Siempre trato de agregar muchas frutas y/o verduras, suficientes cereales reales (avena, arroz, cebada, amaranto, quinoa, trigo), nada de pseudo cereales de colores con sabor a frutas, y algo de proteína, ya sea vegetal o animal. En mi opinión, quienes hicieron el plato del bien comer, hicieron un gran trabajo. He visto los fundamentos y me parece que está muy bien pensado.

– Ensayo todos los días para ser feliz. Si cualquiera de los puntos anteriores o cualquier nueva ideología me está impidiendo ser feliz, tendrá que ser evaluada, puesta en pausa, reconsiderada o eliminada. Me siento muy feliz haciendo cambios y buscando una vida más saludable. Esto le da un propósito a mi vida. Pero si por cualquier razón, tengo que dejar a un lado las verduras y pedir una pizza, lo haré sin remordimientos, porque quizá tenía que estar toda la mañana en el festival del día de las madres y no me dio tiempo de hacer de comer, o porque simplemente se nos antojó. De todas formas ahora sé que al día siguiente podremos retomar lo que sea.

– Descansar. A veces si me paso, como hoy, que es la 1 am y sigo despierta. Pero en general, trato de dormir temprano. O si mañana me tengo que echar una siesta, buscaré la forma de cerrar los ojos un ratito. No soy súper woman, tengo que descansar, y ya lo sé :).

Si quieres leer de mis inicios en esto de comer mejor. Click aquí -> “Yo sólo sé que no sé nada”

O si quieres saber “¿Cómo le hago para que se lo coman?”

Encuentra recetas saludables en -> www.homedelicioushome.com

Espero que algo de esto te sirva. Ahora si, ya me voy a dormir, porque ya siento que lo necesito ;).

2 Comments

  1. Silvia González says

    Me encantó tu nota, en muchas de tus ideas me sentí identificada. Gracias por compartir. Bendiciones Ana

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