Cocinando, comiendo y recordando

como agua para chocolate

Desde muy chica me ha gustado mucho leer. Aunque el hábito ha tenido que esperar su turno desde que tengo hijos. Cuando de pronto logro comprar un libro para mi, de esos que te enganchan desde la dedicatoria, tengo que hacer algunas peripecias para poder terminarlo.

Aunque ahorita estoy de suerte! Mi hijo más pequeño ya entró a clases de natación :). Y mientras el está en su clase, yo lo espero, sentadita en una banca, viendo sus logros y maravillándome de sus avances. Eso hacemos las mamás. Mis otros dos hijos se meten a la alberca o se ponen a jugar. A veces, llevamos juegos de mesa para la espera y jugamos los tres.

La semana pasada casi no hubieron juegos entre los tres durante la hora de la clase de natación. Tenía un muy buen libro que leer entre mis manos. Lo terminé en 7 días!! Leía cada vez que se podía. En la hora de la clase de natación, mientras mis otros dos hijos iban a sus clases, antes de que todos despertaran en la casa o cuando ya se habían dormido. En fin, cada que había un ratito “libre”. Entre comillas porque podía haber hecho otra cosa en ese tiempo, pero decidí dedicármelo y tan solo leer.

El libro que leí fue el de “Como Agua para Chocolate”, de Laura Esquivel. Y qué libro! Yo no había visto la película, así que todo el tiempo estaba esperando saber qué pasaría. Me encantó que todos los capítulos empezaban con una receta. Los ingredientes y el modo de preparación. Y del modo de preparación se nos distraía un poco la cocinera y se iba a contar la maravillosa historia de Tita.

Me sentí muy identificada con esa forma de explicar las recetas. Siempre que estoy escribiendo recetas recuerdo muchas cosas relacionadas con el platillo. Siempre pasan cosas mientras cocinamos y cuando finalmente nos sentamos a la mesa y comemos. Siempre hay algo que recordar. Los olores y sabores tienen el poder de transportarnos a tiempos pasados. Así como lo escribe Laura Esquivel en las siguientes líneas, mientras Tita cocinaba sus famosas Tortas de Navidad:

… Se deja reposar la preparación, antes de rellenar las tortas.

Tita gozaba enormemente este paso ya que mientras reposa el relleno es muy agradable gozar del olor que despide, pues los olores tienen la característica de reproducir tiempos pasados junto con sonidos y olores nunca igualados en el presente. A Tita le gustaba hacer una gran inhalación y viajar junto con el humo y el olor tan peculiar que percibía hacia los recovecos de su memoria.

Ayer fui a comer con mi esposo a un lugar donde cocinan cabrito. Yo no como cabrito, pero el simple hecho de entrar al me recuerdó inevitablemente a mi papá, que partió hace ya algunos años a un mejor lugar. El hecho de que no coma cabrito tiene que ver directamente con él, jeje. Algún día les cuento esa historia :).

Así que si no han leído este maravilloso libro, se los súper recomiendo. Es una lectura muy ligera y muy, muy entretenida. Sobre todo, si disfrutas de la cocina. Y si no tanto, está muy bueno como para enamorarse un poco más de cocinar. Pero no todo es cocinar y cocinar. La historia de amor y la de la familia te van a cautivar.

Me despido por hoy, porque ya van a despertar los niños y hay que empezar con las labores domésticas. Me voy directo a la cocina a ver qué desayunaremos (yo ya me tomé un licuado; mango + manzana + apio). Que tengan un hermoso día!

como agua para chocolate

7 comentarios en “Cocinando, comiendo y recordando

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